ABRAZO FRATERNAL
Si algún golpe de suerte a contrapelo, a contrasol, a contraluz, a contravida,
te torna pájaro que quiebra el vuelo y te revuelca con el ala herida…
¿Por qué caerse y entregar las alas? ¿Por qué rendirse y manotear las ruinas?
Si es el dolor al fin, quien nos iguala y la esperanza quien nos ilumina.
Levántate y anda, C. Isela/H. Negro
A nuestros hermanos chilenos:
Cuando me dispuse a escribir este editorial, se me agolparon tal cantidad de sensaciones,sentimientos y pensamientos que me paralicé, y pensé: ¿acaso no sobran las palabras
en un momento de tanto dolor? Y en ese mismo instante sentí que no, que nunca
sobran cuando se aspira a transmitir un manto de calidez, a un pueblo que hoy se encuentra
embargado por el sufrimiento y la desolación.
Sin embargo, no quise detenerme en la catástrofe; sino en aquello que también queda
como consecuencia, además de la destrucción: la esperanza, la fortaleza, la solidaridad,
y todas aquellas cualidades que afloran en la tragedia, y que se convierten en el timón de
un pueblo devastado para conducirlo de vuelta a la vida.
Y hasta el dolor, que tanto conmociona, presenta una faceta que se ofrece como una
oportunidad inigualable: hace que las fronteras se derrumben, y nos da la oportunidad de
unirnos como personas sin naciones, como simples seres que entrelazan sus manos para
que el camino hacia la reconstrucción sea menos arduo. Unos y otros se enriquecen
con esta experiencia, y con tal magnitud, que a poco de empezar sólo existe un inmenso"nosotros" que lo abarca todo.
Es indudable que el espíritu de grandeza que los guía, sabrá levantarlos de las ruinas
para renacer como un país aún más fuerte y más sabio. Y sería un enorme privilegio que
quisieran tomar nuestras manos, las que, desde el primer temblor, se extienden hacia ustedes
para entrelazarse en un "nosotros" perpetuo.
Estamos junto a ustedes.
Dr. Adolfo Aragonés
Director
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