EDITORIAL
Agradecimiento por el apoyo recibido en nuestro décimo aniversario
Resulta imposible comenzar este número sin referirme, en primer lugar, a la emoción que nos produjo el recibir tantas y tan gratas felicitaciones en ocasión del décimo aniversario de la revista de la Fundación.
Distinguidas instituciones de nuestro país y del exterior, así como innumerables profesionales que comparten esta causa común, se han hecho presente brindándonos su apoyo para continuar con este maravilloso e incesante camino que hemos emprendido hace una década atrás. Un mismo ideal es el hilo conductor que nos une y nos guía, que nos convoca a relacionarnos, que nos impulsa a crecer y a desarrollarnos en nuestra profesión; y éste no es otro que el de investigar, aprender, conocer, compartir y difundir todo el saber que a través del estudio y de la práctica hemos logrado atesorar acerca de la salud periodontal.
Cada profesional que generosa y solidariamente obsequia sus conocimientos y su esfuerzo para que otros colegas puedan continuar desarrollando su instrucción en esta materia, conforma un preciado e insustituible eslabón de una cadena que debemos defender y preservar: la de enaltecer la profesión a través de ofrecer a nuestros pacientes una asistencia tal que les aporte, cada vez, una mayor y mejor calidad de vida.
Nuestro esfuerzo debe estar orientado, entonces, hacia dos fines principales: el primero, impedir que la cadena se fragmente; el segundo, que ésta se acreciente a través de la sumatoria de nuevos eslabones. Estos son los objetivos básicos de la revista de la Fundación Juan José Carraro.
A partir de la calidez que nos han brindado, ustedes, queridos amigos y colegas de todas partes del mundo, promueven en nosotros deseos renovados de continuar con esta fraternal labor. Les agradecemos enormemente el cariño que nos han transmitido en ésta y en muchas otras ocasiones.
Y, tal vez, como una forma diferente de decirles “gracias”, en estas últimas líneas transcribo un refrán alemán que enfoca la atención sobre la importancia de creer y confiar en uno mismo cuando se desea concretar con éxito un ideal, tal como nosotros lo hemos hecho, y seguiremos haciendo a través del tiempo:
Ellos no sabían
que todos aseguraban
que eso no se podía hacer.
Por eso fueron,
pusieron manos a la obra
y lo hicieron
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Dr. Adolfo
J. Aragonés
Director
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