EDITORIAL
10 AÑOS... Y UN SUEÑO HECHO REALIDAD
“...y los sueños, sueños son.”, escribió el poeta Calderón de la Barca. Y, en verdad, muchos de ellos, a través de la vida, permanecen en el recuerdo como vanos deseos incumplidos o como meras fantasías de juventud.
Sin embargo, y a fuerza de ser sincero, sé que no todos quedan en ficciones o en imaginerías; no todos se pierden bajo el velo de la sombra y, menos aún, del olvido.
Algunos persisten; y lo hacen con tal implacable tesón que, tarde o temprano, encuentran ese imperceptible haz de luz que los conduce a nuestro lado para que puedan convertirse en realidad.
Estos son los sueños que se cumplen. Lo sé; yo tuve uno hace diez años. Soñé con un lugar común que nos uniera a todos, que juntara todas las partes, que nos identificara; un lugar que nos permitiera crecer a través del diálogo y del intercambio de nuestras experiencias. En definitiva, un lugar especial en el que la solidaridad y la camaradería hicieran de “nosotros” un término habitual.
Y ese sueño tomó la forma de una revista: la de la Fundación Juan José Carraro.
Pero la vida nos sorprende aun frente a nuestros propios sueños. Durante el transcurso de estos años comprendí que la palabra “nosotros” involucraba mucho más de lo que yo mismo había imaginado en los comienzos: nosotros somos, en realidad, profesionales sin fronteras; no somos sólo un grupo o un país; somos, en definitiva, la sumatoria de voluntades que se empeñan por los mismos objetivos, que se esfuerzan por llevar a cabo los mismos ideales, que trabajan e investigan cada día de sus vidas para que profesionales y pacientes accedan a una mejor calidad de vida. Y esto sólo es posible con la integración y no con la disgregación de dichas voluntades.
Cada vez que un joven profesional muestra su deseo de publicar un artículo en esta revista, la misma frase asoma a mi mente: ¡vale la pena continuar!
¡Sí, vale la pena!: por quienes nos precedieron, por los que ya hace tiempo que estamos, por todos los jóvenes que se animaron a emprender este camino, y por todos aquellos que algún día llegarán... y tendrán un sueño: que exista un lugar en el que puedan dar a conocer sus experiencias para que otros tengan la oportunidad de beneficiarse de ellas.
Los sueños, sueños son, es cierto. Hasta que un día, uno de ellos golpea a nuestra puerta y nos dice: “comencemos”.
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Dr. Adolfo
J. Aragonés
Director
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