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Factores que influyen en el resultado de la terapia regenerativa de lesiones de furcación clase II en maxilar inferior: primera parte.
   
Autores:

INTRODUCCIÓN: Los f actores que influyen en el resultado de la terapia regenerativa de las lesiones de furcación clase II no son del todo conocidos. El propósito de este estudio prospectivo fue examinar la relación de factores a nivel sitio, paciente y tratamiento con el cierre clínico de las lesiones de furcación clase II mandibulares. Los resultados preliminares a un año se presentan en el siguiente reporte.

MATERIALES Y METODOS: Un total de 43 pacientes con periodontitis crónica (26 hombres, 17 mujeres), de 36 a 70 años de edad completaron las evaluaciones a un año. Dieciséis pacientes eran fumadores. Los criterios de inclusión al estudio fueron: evidencia radiográfica de dos o más lesiones de furcación de clase II mandibulares. Debían ser vestibulares y tener al menos 3 mm de profundidad de sondaje horizontal. La terapia quirúrgica fue llevada a cabo por 4 periodoncistas en una clínica universitaria o en sus prácticas privadas. Cada paciente tuvo dos sitios operados en los cuales se colocaron, luego de un tratamiento mecánico y un acondicionamiento químico (con ácido cítrico), una membrana no reabsorbible de politetrafluoretileno expandido (Gore-Tex regenerative material) y un aloinjerto óseo desmineralizado congelado-secado (DFDBA de Life Net) mezclado con tetraciclina. Luego de la cirugía, los pacientes estuvieron 6 a 8 semanas bajo un régimen antibiótico. Las mediciones clínicas incluyeron: índice gingival, índice de placa, movilidad y desde una guía de acrílico: profundidad de sondaje, nivel de inserción vertical, nivel de inserción horizontal, recesión gingival y ancho de tejido queratinizado. Mediciones lineares fueron registradas para cada sitio luego del debridamiento quirurgico para poder caracterizar la forma del defecto, la configuración radicular y permitir la colocación de la membrana. Ellas fueron: techo de la furcación al límite amelocementario, techo de la furcación a la base del defecto, techo de la furcación a la cresta ósea a nivel de entrada de la furcación, techo de la furcación a la cresta ósea a nivel de la base del defecto, cresta ósea a la base del defecto, divergencia radicular a nivel de la cresta ósea, profundidad de la furcación a nivel de su entrada, profundidad de la furcación a nivel de la cresta ósea, altura del hueso interproximal en relación al techo de la furca y, por último, la presencia o ausencia de concavidades en las superficies radiculares. El volúmen del defecto fue computado matemáticamente. Los pacientes tuvieron un mantenimiento profesional a la 1ra, 2da, 4ta, 6ta y 8va semanas y luego quincenalmente hasta el tercer mes y posteriormente cada 3 meses. El estado clínico de la furcación (cerrada o abierta) al año, medido por un periodoncista ciego al tratamiento, fue el principal resultado estudiado. Se midió la asociación de factores relacionados al paciente (ej: fumar), al sitio (ej: configuración radicular y forma del defecto) y al tratamiento ( ej: exposición de la membrana) y se los relacionó con el estado clínico de la furcación (abierta o cerrada). Para ello se utilizó un análisis de regresión logística controlada.

RESULTADOS: El cierre clínico completo fue logrado en el 74% de todos los sitios. De los defectos de furcación residuales, el 68% fue reducido a clase I. El 8% de los sitios no mejoraron. Ningún defecto progresó a clase III. No se encontró relación del resultado clínico con la edad ó el sexo de los pacientes. Aunque la proporción de sitios que se cerraron completamente fue comparable para fumadores y no fumadores, la proporción de defectos residuales clase II fue significativamente mayor entre los fumadores (62.5% versus 14.3%, respectivamente). Se obtuvieron mejoramientos significativos de la profundidad de sondaje promedio (4.08 ± 1.47 mm al inicio, 2.46 ±1.00 al año) y del nivel de inserción vertical promedio (4.02 ±1.47mm al inicio, 2.69 ±1.30 al año). De las medidad tomadas intraquirúrgicamente se observó que: 1) cuando la separación radicular fue de 4 ó mas mm. el cierre completo se obtuvo en el 61% de las veces, en cambio cuando era ≤3mm, el 93% de las veces. 2) cuando el nivel de inserción clínica horizontal fue de 7 ó mas mm; el cierre completo se obtuvo en el 20% de las veces, cuando fueron ³ a 5 mm; el 53% de las veces, en cambio cuando era ≤4mm, el 90% de las veces. 3) cuando la profundidad del defecto óseo desde la cresta ósea fue ³ a 5 mm, se logró el cierre en el 52% de las veces, cuando fue ≤4mm en el 84% de las veces.

4) cuando la distancia desde el techo de la furca hasta la cresta ósea era ³ a 3mm se logró el cierre completo en el 67% de las veces, en cambio cuando fue ≤ a 2mm en el 90% de las veces. 5) cuando la altura ósea interproximal estaba por debajo del nivel del techo de la furcación, el cierre se lograba en el 70% de las veces, en cambio cuando estaba igual o superior, se lograba en el 94% de las veces.

En cuanto a los factores relacionados al tratamiento, no se encontró asociación entre exposición y no exposición de la membrana, ni sobre el tiempo de permanencia de la membrana ( 6 a 9 semanas). Si hubo una asociación entre el nivel coronal al que llegaba el nuevo tejido al retirar la membrana. Entre los que estaban a ≤1mm del límite amelocementario se lograba el cierre completo en el 82% de las veces, en cambio entre los que estaban a mas de 1mm se logró en el 61% de las veces.

CONCLUSIONES: De una forma generalizada se alcanzó el cierre clínico de las lesiones de furcacion clase II un año luego de la terapia combinada con una membrana de ePTFE y el DFDBA. La mayor frecuencia de cierre de furcación clínica fue observada en los defectos más pequeños de clase II. La furcaciones con pérdida ósea vertical u horizontal de 5 ó mas mm. respondieron con menor frecuencia al cierre completo. No obstante se cerraron clínicamente el 50 % de los molares con gran pérdida ósea. Además, 15 de los 22 defectos residuales fueron reducidos a clase I y solo 7 ( 8%) no mejoraron, demostrando que la resolución clínica exitosa de estos defectos severos constituye un objetivo alcanzable. J Periodontol. 2003 Sep;74(9):1255-68.

COMENTARIO (del traductor): Resulta muy interesante presentar los resultados del tratamiento con variables de suma importancia clínica (cierre completo al terminar el tratamiento). Por otro lado, de las asociaciones estudiadas, algunas se destacan por poder ser valoradas antes de la cirugía. Entre ellos: el nivel de inserción clínica horizontal y la divergencia radicular que puede ser evaluada radiográficamente.


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