INTRODUCCIÓN
Los Tumores Odontogénicos constituyen un grupo variado
de entidades patológicas, cuya histogénesis está íntimamente
relacionada con el germen dentario en desarrollo. Son
lesiones poco frecuentes. Regezi y col.(1) en 55.000
especímenes biópsicos encontraron 1,3% de tumores odontogénicos;
Daley y col.(2) en 40.000 biopsias hallaron 1.11%. En
nuestro medio, en el Servicio de Anatomía Patológica
de la Facultad de Odontología de la UDELAR entre 9516
biopsias los tumores odontogénicos configuraron el 1.9%
En 1992, la OMS reagrupó estas lesiones y publicó la
2da clasificación de Quistes y Tumores Odontogénicos
de los huesos maxilares (3). El criterio seguido en
esta oportunidad fue el morfológico, clasificándolos
de acuerdo con tipo de tejido proliferante en tumores
ectodérmicos, ectomesenquimáticos y mixtos. Independientemente
de su aspecto histopatológico, estas lesiones pueden
tener dos presentaciones clínicas diferentes; aquellas
entidades que se ubican dentro del hueso son los llamados
tumores odontogénicos centrales o intraóseos y aquellas
que se ubican en la periferia se conocen como tumores
odontogénicos periféricos, extraóseos o tumores odontogénicos
de partes blandas. Los tumores periféricos son morfológicamente
similares a los de su contraparte central, estan ubicados
en los tejidos blandos que cubren los huesos maxilares
en zonas portadoras de dientes. Además se pueden presentar
en zonas edéntulas, pero siempre en sitios donde tuvo
lugar la organogénesis dentaria. Clínicamente son crecimientos
exofíticos que simulan entidades de otra naturaleza,
por lo cual el diagnóstico clínico presuntivo de estas
lesiones casi siempre difiere del diagnóstico histopatológico
final. Diversos tipos histológicos de tumores odontogénicos
se presentan de esta manera: el fibroma odontogénico,
el ameloblastoma, el tumor odontogénico adenomatoide
(TOA), el tumor odontogénico epitelial calcificante
(TOEC), el quiste odontogénico epitelial calcificante,
el tumor odontogénico escamoso (TOE) y el fibroma ameloblástico,
todos en general de baja frecuencia y algunos de rara
aparición (4,5). Otra entidad odontogénica periférica
descrita en 1968 por Baden y col.(6) es el llamado hamartoma
odontogénico gingival. Esta lesión es considerada por
muchos autores como un fibroma odontogénico de partes
blandas (7-10). El objetivo del presente trabajo es
revisar los tumores odontogénicos periféricos del archivo
de la Cátedra de Anatomía Patológica de la Facultad
de Odontología de la UDELAR de Montevideo, señalar sus
características principales, desde el punto de vista
clínico como histopatológico, y comparar los hallazgos
con los datos de la literatura.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se revisaron 9516 biopsias recepcionadas
en el Servicio de Anatomía Patológica
de la Facultad de Odontología de la UDELAR en
el período 1956 -2002 inclusive.
Se contabilizaron 190 lesiones con diagnóstico
de tumor odontogénico, de las cuales 24 correspondieron
a lesiones periféricas. En la revisión
histológica se eliminaron 10 lesiones diagnosticadas
como fibroma odontogénico periférico,
que en realidad eran fibromas osificantes, lesiones
que no constituyen motivo de este estudio.
Por lo tanto, el grupo quedó integrado por 180
lesiones odontogénicas de las cuales 14 fueron
periféricas. Entre éstas encontramos:
9 fibromas odontogénicos, 3 ameloblastomas, 1
TOA y 1 TOEC.
Se registraron los datos clínicos y se realizó
la revisión histológica retrospectiva.
Los datos obtenidos se observan en las tablas 1, 2 y
3.
RESULTADOS
En este estudio los tumores odontogénicos
periféricos constituyeron el 0.14 % de todas
las biopsias del Servicio y el 7.7% de todos los tumores
odontogénicos.
Existió leve predominio femenino y la casi totalidad
fueron de raza blanca, con un solo caso de raza negra.
La edad de presentación varió entre 9
y 74 años, con un promedio de 33 años
y una mediana de 26 ( tabla 2).
En el 50% de los casos el diagnóstico presuntivo
clínico fue el de hiperplasia gingival localizada
o épulis (tabla 1). Clínicamente todas
se presentaron como tumoraciones gingivales, la mayoría
en posición vestibular (foto 1); los tamaños
oscilaron entre 4 y 100 mm con una mediana de 15 y un
promedio de 25 mm. La consistencia fue variable entre
firme y blanda; el color varió del rosado al
rojo intenso y la implantación fue sesil o pediculada.
La superficie se presentó lisa o irregular. La
localización fue similar en maxilar superior
e inferior (relación 1:1). El diagnóstico
histopatológico confirmó el 64% de fibromas
odontogénicos, el 21 % de ameloblastomas, el
7% TOA y el 7% de TOEC.
De los tres casos de Ameloblastomas el caso Nº
10 y el 14 respetaban al hueso maxilar; el caso Nº
14 apenas producía una erosión superficial
en el hueso maxilar por presión (foto 2). El
caso Nº 12 se describe en la historia clínica
como una lesión combinada intra y extraósea.,
careciéndose de la documentación correspondiente.
El 93% de las lesiones presentaron elongaciones de los
brotes interpapilares del epitelio gingival que se extendieron
hacia la profundidad de la lámina propia donde
algunas de las células de la capa basal parecían
desprenderse focalmente, dejando formaciones redondeadas
rosetoides o cordones alargados, libres en el corion
(Fotos 3-4). Estos remanentes odontogénicos estaban
en la mayoría de los casos en forma inactiva
.
En cuanto a la relación de las lesiones con el
epitelio de cubierta, 33% de los ameloblastomas tuvieron
unión directa con la capa basal del epitelio.
Ninguno de los 14 casos presentó cápsula.
El material calcificado fue observado en 7 casos (5
fibromas odontogénicos, un TOA y un TOEC) .
En dos fibromas odontogénicos y un ameloblastoma
(casos 2,9,10) se detectó hialinización
yuxtaepitelial (Fotos 5 y 6).
DISCUSIÓN
El análisis de los resultados del trabajo confirma
que los tumores odontogénicos periféricos
son lesiones poco frecuentes. También son lesiones
raras comparadas con las formas centrales, puesto que
constituyen el 7.7% frente a los tumores centrales que
son el 92%.
Clínicamente los tumores odontogénicos
periféricos son tumoraciones gingivales localizadas
que se confunden con lesiones de otra naturaleza. Su
aspecto es totalmente inespecífico y similar
a otras entidades. Por eso, casi el 100% de las biopsias
ingresan con otro diagnóstico ( Tabla 1 ). En
particular la hiperplasia gingival localizada o épulis
configuró el 50 % de los diagnósticos
iniciales de esta casuística . Diversos estudios
revisionales destacan este concepto (11-13). Phillipsen
estableció que 42.6 % de los ameloblastomas periféricos
son diagnosticados como épulis (11). Esto determina
que, en algunas oportunidades estas lesiones no se biopsien,
causando un sub-registro de esta patología.
El término épulis implica un concepto
vago que sólo significa crecimiento sobre encía
y es utilizado para designar lesiones hiperplásicas
gingivales localizadas, entre las que consideramos al
épulis granulomatoso y al épulis fibromatoso,
ambas pueden relacionarse a la acción irritante
de la placa microbiana y son de hallazgo clínico
muy frecuente.
En el planteo del diagnóstico diferencial, se
incluyen además, lesiones reactivas de menor
frecuencia, como el granuloma periférico a células
gigantes, que también obedece a causas locales,
si bien existe posibilidad de la existencia de desórdenes
endócrinos relacionado con estas patologías.
Otras entidades que no debemos descartar, a pesar de
su rareza, son las de desarrollo, entre las que se destacan
los linfangiomas, hemangiomas, lesiones hamartomatosas
odontogénicas y coristomas glandulares (14).
Las neoplasias benignas de histogénesis variada
también pueden simular crecimientos localizados
en la encía (15). El neurofibroma, el leiomioma,
el tumor a células granulosas, el histiocitoma,
entre otras son neoplasias benignas a tener en cuenta.
No se debe excluir neoplasias malignas como el linfoma
no Hodgkin(16),el plasmocitoma y los tumores secundarios
malignos procedentes de pulmón y próstata
(15,16).
Por último se deben considerar los crecimientos
nodulares de base inmunológica, como los que
se observan en las manifestaciones bucales de la enfermedad
de Crohn, donde en el 30% de los casos las lesiones
bucales preceden a las de índole general (17).
Analizando los resultados clínicos se destaca
que el grupo etario en el cual se presentan estas lesiones
es amplio, con promedio en la tercera década
de la vida, datos coincidentes con los de Manor.
La raza predominante es la blanca. Solamente en la serie
publicada por Villiers (18) se consigna predominancia
en negros (93%), cifras que difieren de todas las series
publicadas probablemente condicionadas a las características
raciales predominantes en esa revisión.
El tamaño de las lesiones es variado, pero en
términos generales, son pequeñas; los
tumores raramente exceden los 20 mm de diámetro.
En este trabajo uno de los casos presenta 100 mm de
eje mayor; coincidentemente se trata de un paciente
de edad avanzada, por lo que se deduce que existió
demora en la consulta lo que explicaría el tamaño
importante de la lesión.
Al igual que lo hallado por Manor, las formas histopatológicas
mas frecuentes en esta revisión corresponden
al fibroma odontogénico periférico, seguido
del ameloblastoma. Sin embargo, en la
presente casuística el fibroma odontogénico
periférico es tres veces más frecuente
que el ameloblastoma (64% vs 21%), en cambio para Manor
ambas lesiones tienen frecuencia semejante (39% vs 37%).
Una explicación posible a esta diferencia es
el criterio seguido al clasificar a los fibromas odontogénicos,
entidad muy controversial que, a lo largo de la historia,
sufrió modificaciones en cuanto a los parámetros
para su categorización.
Gardner (19) clarificó acerca de estas lesiones,
estableciendo que únicamente aquéllas
que presentan remanentes epiteliales en medio del tejido
conectivo proliferante pueden ser consideradas fibromas
odontogénicos. Este tumor muestra un espectro
histopatológico variable que ha determinado el
reconocimiento de dos formas: el tipo simple, donde
prolifera el tejido fibroso con focos inactivos de epitelio
odontogénico y la forma compleja o tipo O.M.S
con tejido conectivo fibroso, epitelio odontogénico
inactivo y calcificaciones de diferente índole
( cementículos, dentinoide).
En 1992 la O.M.S descarta la forma simple y la categoriza
como un mixofibroma. Por lo tanto la única forma
aceptada como fibroma odontogénico es el tipo
complejo.
Es posible que la diferencia en porcentajes entre la
casuística del presente trabajo y la de Manor
radique en el concepto seguido para la caracterización
del fibroma odontogénico. Si aquí se excluyeran
las formas simples, el porcentaje de fibromas odontogénicos
periféricos sería de 35,7 %, cifra semejante
a la establecida por este autor.
En el presente estudio se descartaron 10 casos diagnosticados
como fibromas odontogénicos, que en la revisión,
correspondieron a fibromas osificantes, puesto que carecían
de epitelio odontogénico, condición fundamental
para su diagnóstico.
En lo referente al ameloblastoma periférico,
Phillipsen establece que las formas periféricas
no invaden hueso, quedando confinadas a la zona gingival
de la mucosa bucal, y solamente por presión pueden
producir una reabsorción superficial ósea.
Esto último fue observado en caso No. 14 que
era un ameloblastoma muy extenso que apenas generaba
una reabsorción superficial ósea. A pesar
de ello, en la literatura se consignan ameloblastomas
periféricos que han invadido la tabla ósea
(20,21). En base a ello se incluyó en esta revisión
un ameloblastoma, que por los datos clínicos
correspondía a una lesión extra e intraósea
y que morfológicamente muestra amplia conexión
con el epitelio gingival, por lo que no queda claro
el origen de la lesión.
Las variantes periféricas del TOEC y del TOA
son muy poco frecuentes, tanto en la literatura como
en esta casuística.
Uno de los aspectos poco aclarados acerca de los tumores
odontogénicos periféricos se refiere a
su histogénesis. Existe acuerdo general sobre
que los remanentes odontogénicos de la mina propia
gingival y las células tofipotenciales de la
capa basal del epitelio de superficie son la fuente
de células epiteleales, que dan lugar a los tumores
odontogénicos de la estirpe ectodémica
y mixta.
Aquellos tumores epiteliales que tienen conexión
con las células basales del epitelio pueden orientar
a histogénesis en el estrato basal aunque esta
condición no es “ sine qua non ”,
ya que en el crecimiento de los tumores puede haber
fusión de ambos epitelios. El Mofty (22) establece
que el 70% de los ameloblastomas periféricos
tienen conexión con el epitelio de superficie
observándose continuidad entre ambos, mientras
que, en esta casuística es el 33%.
La elongación de los brotes interpapilares hallados
en esta casuística, fueron descriptos previamente
por Villiers(18) quien los considera como una evidencia
del origen de estas lesiones en el epitelio de superficie.
Los tumores que no tienen conexión con el epitelio
de superficie, que están separados por una banda
de tejido conectivo, pueden originarse en remanentes
epiteliales odontogénicos situados en la lámina
propia de la encía.
En aquellos tumores donde prolifera el componente ectomesenquimático
es aceptado el papel del ectomesénquima de la
encía (23) y del tejido fibroblástico
del ligamento periodontal (12). Este origen se ve corroborado
por el desarrollo de estas lesiones únicamente
en sitios donde las piezas dentarias están presentes.
En el caso Nº 13 con diagnóstico de fibroma
odontogénico, se constata una bolsa patológica
profunda sin relación con la placa microbiana.
Esto nos indica el rol patogénico del ligamento
periodontal.
La hialinización yuxtaepitelial ha sido discutida
en la literatura por diversos autores. En esta revisión
se encontraron 3 casos con este hallazgo. Farman(9)
niega la posibilidad de que los fibromas odontogénicos
posean esta característica ya que sugeriría
un efecto inductor del epitelio sobre el conectivo.
Sin embargo Buchner (10) y Shafer (8) citan un caso
cada uno.
En cuanto al ameloblastoma periférico no se ha
podido detectar en la literatura casos con hialinización
yuxtaepitelial como en esta revisión ( Caso 10).
Frente a este hallazgo poco corriente se hace dificultoso
encontrar una explicación puesto que el ameloblastoma
es un tumor odontogénico en el cual prolifera
únicamente el tejido ectodérmico sin efecto
inductor sobre el ectomesénquima
Con respecto a las otras formas de tumores odontogénicos
encontradas en esta casuística: el TOA y el TOEC
son muy poco frecuentes.
CONCLUSIÓN
Los tumores odontogénicos periféricos
son lesiones raras cuyo aspecto clínico no es
patognomónico. Debido a esto no son tomados en
cuenta para el diagnóstico clínico diferencial
de las tumoraciones gingivales localizadas.
Carecen de relación etiopatogénica con
la placa microbiana a diferencia de otros crecimientos
gingivales localizados y este hecho debe ser tenido
en cuenta frente a una lesión de estas características
clínicas
Aunque estas lesiones sean de aspecto banal no se debe
obviar el estudio histopatológico.
Las dos formas mas frecuentes son el fibroma odontogénico
y el ameloblastoma.
Agradecemos al profesor el Dr. Julio
Carzoglio por su apoyo constante.
Tabla 1: DIAGNÓSTICO CLÍNICO PREVIO vs
DIAGNÓSTICO HISTOPATOLÓGICO
|
Caso
Diagnóstico clínico |
Diagnóstico
histopatológico |
1 |
Fibroma Odontogénico, bolsa periodontal |
Fibroma odontogénico |
2 |
Fibroma |
Fibroma
odontogénico |
3 |
Hiperplasia gingival |
Fibroma odontogénico |
4 |
Épulis |
Fibroma
odontogénico |
5 |
Épulis granulomatoso |
Fibroma odontogénico |
6 |
Fibroma |
Fibroma
odontogénico |
7 |
Granuloma
piógeno |
Fibroma odontogénico |
8 |
Épulis
fibromatoso |
Fibroma
odontogénico |
9 |
Épulis |
Fibroma
odontogénico |
10 |
S/ diagnóstico |
Ameloblastoma |
11 |
S/ diagnóstico |
TO
A |
12 |
Ameloblastoma |
Ameloblastoma |
13 |
Tumoración
conjuntiva |
TO EC |
14 |
S/
diagnóstico |
Ameloblastoma |
Tabla 2: DATOS CLÍNICOS
|
caso |
Epitelio odontogénico |
Epitelio de cubierta |
Conectivo |
Calcificaciones |
| Cant. |
Patrón |
C/ Proyec. |
Relación c/ epit od |
Tipo |
| 1 |
Escaso |
Rosetoide |
Si, pocas |
No |
Celular laxo |
Distróficas Escasas |
| 2 |
Moderado |
Rosetoide cordones |
No |
No |
Hialinización yuxtaep. |
No |
| 3 |
Moderada |
Rosetas / cel claras |
Si, pocas |
No |
Muy celular (c/ fibrobl. jóvenes) |
Osteoide o dentinoide, focalizado |
| 4 |
Moderado |
Cordones y rosetas |
Si, abundan |
No |
Zonas fibrosas. Areas de inflamación |
No |
| 5 |
Escaso |
Rosetas |
Sí |
No |
Muy celular |
Osteoide cementoide |
| 6 |
Moderado |
Rosetoide |
Si, abundan |
No |
Muy fibroso |
No |
| 7 |
Escaso |
Rosetas y cordones |
Si |
No |
Fibroso |
Cementículos, osteoide |
| 8 |
Escaso |
Cordones |
Si |
No |
Fibroso |
Cementículos, Abundantes |
| 9 |
Abundante |
Rosetas y cordones |
Si |
No |
Hialinización, yuxtaep. |
Cementículos abundantesOsteodentina |
| 10 |
Abundanteaactivo |
Rosetas, folículos, cel claras |
Si |
No |
Hialinización yuxtaep. |
No |
| 11 |
Abundante |
Zonas arremolinadasPresencia de ductos |
Si |
No |
Fibroso |
Calcif. abundantes |
| 12 |
Abundante activo |
Cordones |
No |
Si |
Fibroso |
No |
| 13 |
Abundante |
------ |
No |
No |
Fibroso |
Calcificaciones |
| 14 |
Abundante activo |
Cordones |
Si |
Si |
Fibroso |
No |
* nº de pieza
# no hay datos clínicos |
Tabla 3: CARACTERÍSTICAS
HISTOPATOLÓGICAS
| caso |
Epitelio odontogénico |
Epitelio de cubierta |
Conectivo |
Calcificaciones |
| Cant. |
Patrón |
C/ Proyec. |
Relación c/ epit od |
Tipo |
| 1 |
Escaso |
Rosetoide |
Si, pocas |
No |
Celular laxo |
Distróficas Escasas |
| 2 |
Moderado |
Rosetoide cordones |
No |
No |
Hialinización yuxtaep. |
No |
| 3 |
Moderada |
Rosetas / cel claras |
Si, pocas |
No |
Muy celular (c/ fibrobl. jóvenes) |
Osteoide o dentinoide, focalizado |
| 4 |
Moderado |
Cordones y rosetas |
Si, abundan |
No |
Zonas fibrosas. Areas de inflamación |
No |
| 5 |
Escaso |
Rosetas |
Sí |
No |
Muy celular |
Osteoide cementoide |
| 6 |
Moderado |
Rosetoide |
Si, abundan |
No |
Muy fibroso |
No |
| 7 |
Escaso |
Rosetas y cordones |
Si |
No |
Fibroso |
Cementículos, osteoide |
| 8 |
Escaso |
Cordones |
Si |
No |
Fibroso |
Cementículos, Abundantes |
| 9 |
Abundante |
Rosetas y cordones |
Si |
No |
Hialinización, yuxtaep. |
Cementículos abundantes
Osteodentina |
| 10 |
Abundanteaactivo |
Rosetas, folículos, cel claras |
Si |
No |
Hialinización yuxtaep. |
No |
| 11 |
Abundante |
Zonas arremolinadas
Presencia de ductos |
Si |
No |
Fibroso |
Calcif. abundantes |
| 12 |
Abundante activo |
Cordones |
No |
Si |
Fibroso |
No |
| 13 |
Abundante |
------ |
No |
No |
Fibroso |
Calcificaciones |
| 14 |
Abundante activo |
Cordones |
Si |
Si |
Fibroso |
No |
FOTOS
 |
Caso
clínico Nº 9. Fibroma odontogénico.Crecimiento
en encía vestibular superior derecha. Tumoración
rojiza señalada con la flecha. |
| |
 |
Caso
clínico Nº 14. T.C corte frontal.Zona
maxilar inferior izquierda..Obsérvese el
hueso respetado por la tumoración que presenta
similar densidad de tejidos blandos y lateraliza
a derecha la vía aero-digestivo superior. |
| |
 |
Caso
clínico Nº 11. Microscopía.
Ameloblastoma periférico . HE 100x.Epitelio
odontogénico con zonas hialinizadas adyacentes
. |
|
 |
Otro
sector del caso anterior. Microscopía.
Zonas de epitelio activo y zonas hialinizadas
alrededor y dentro de los islotes. |
|
 |
|
Caso
clínico Nº 5. Microscopía.
HE 100x . Prolongaciones de los brotes interpapilares
hacia la profundidad. Formaciones rosetoides
epiteliales relacionadas con ellas. |
|
|
 |
|
Otro
sector del caso anterior . HE 40x. |
|
BIBLIOGRAFÍA
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