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claves: cirugía mucogingival, dimensiones gingivales,
injerto gingival libre, cicatrización.
El termino cirugía mucogingival fue introducido
en la literatura periodontal en la década del
1950 (Friedman 1957) y fue definido como el procedimiento
quirúrgico diseñado para preservar la
encía, remover el frenillo y/o las inserciones
musculares aberrantes, e incrementar la profundidad
del vestíbulo.
Esta definición fue modificada en 1992, de acuerdo
al glosario de términos periodontales se denominó
cirugía mucogingival a los procedimientos quirúrgicos
periodontales diseñados para corregir defectos
en la morfología, posición y cantidad
de la encía que rodea al diente.
Luego en 1993 Miller sugirió que se incorpore
él termino cirugía periodontal plástica;
era él mas apropiado de manera tal, que podría
definirse a la cirugía plástica periodontal
como los procedimientos quirúrgicos realizados
para corregir o eliminar los defectos anatómicos,
deformidades traumáticas de la encía o
la mucosa alveolar.
En la década del cincuenta y sesenta el objetivo
de la cirugía periodontal era la eliminación
quirúrgica de la bolsa periodontal, este se veía
comprometido cuando la base de la bolsa estaba en igual
nivel o apical a la línea mucogingival; se afirmaba
que cada tejido bucal estaba adaptado para las distintas
funciones; estos tejidos son la encía insertada
y la mucosa alveolar.
La encía está compuesta por tejido conectivo
denso rico en colágeno y cubierto por un epitelio
queratinizado; Se extiende desde el margen gingival
a la línea mucogingival; se divide en dos partes:
la porción libre: que va desde el margen gingival
hasta el epitelio de unión.
Porción insertada: desde el epitelio de unión
hasta la línea mucogingival.
Ésta cumple con la función de adaptación
a las fuerzas masticatorias.
La mucosa alveolar cumple la función de tapizado
de la cavidad bucal haciéndola lisa y húmeda.(Oschseinbein
1960).
Los objetivos de la cirugía mucogingival se
resumían en que este tipo de cirugía se
efectuaba para establecer una zona adecuada y funcional
de la encía insertada (Friedman y Levine 1964).
Se sugirió que la presencia de una banda de encía
insertada representaba el diagnostico mas significativo
para determinar el pronóstico del tratamiento
periodontal(Bowers 1963).
Se pensó por mucho tiempo que se debía
tener un ancho adecuado de encía para poder mantener
una buena salud periodontal y evitar la pérdida
de inserción (Oscheseinbein 1960,Friedman y Levin
1964).
Más ideas surgieron en la época eran que
la encía con poco ancho era insuficiente para:
Protegerla de las lesiones causadas por las fuerzas
generadas por la masticación.
Disipar la tracción del margen gingival, creada
por los músculos de la mucosa alveolar adyacente
.
Otros conceptos que surgieron al aumentar las investigaciones
del ancho de la encía insertada insuficientes
eran:
Que un ancho inadecuado de la encía facilitaría
la formación de placa subgingival por un cierre
inadecuado de la bolsa, producto de la movilidad del
margen producida, a su vez, por los músculos
adyacentes.
Favorecería la perdida de inserción y
la recesión de los tejidos blandos, por causa
de una menor resistencia tisular.
Favorecería la acumulación de restos alimentarios.
Imposibilitaría la correcta higiene bucal.
Las opiniones acerca de cuál es el ancho adecuado
o suficiente de encía son variadas. Algunos investigadores
sugirieron que hasta 1mm de encía insertada se
puede mantener la salud periodontal (Bowers 1963); otros
que a menor de 2mm de encía queratinizada no
era compatible con salud periodontal (Lang y Loe 1972);
sin embargo, también se pudo observar que menos
de 1mm era compatible con salud (Miyasato 1977).
Técnicas quirúrgicas para aumento
de las dimensiones gingivales
Indicaciones para el aumento de las dimensiones
gingivales
Los datos de estudios científicos y experimentales
han demostrado que el ancho de la encía adherida
no son de importancia decisiva para el mantenimiento
de la salud gingival. Por consiguiente, la presencia
de una zona estrecha de encía insertada de por
sí no justifica la intervención quirúrgica
(proceeding of the workshops in periodontics 1996).
La indicación para la colocación de un
injerto gingival libre se basa en la presencia de una
recesion gingival progresiva e inflamación.
Cuando la recesión continúa hasta progresar
después de un período de varios meses
con un buen control de placa, el injerto se coloca para
evitar la recesión adicional y la pérdida
de encía insertada, otra indicación es
cuando el paciente experimenta incomodidad durante el
cepillado dental o la masticación, debido a la
interferencia de la mucosa alveolar.
Durante la planifición de un movimiento ortodóncico,
cuando la posición dental resultante origine
una dehisencia en el hueso alveolar, estaría
indicado incrementar el espesor del tejido de recubrimiento
para prevenir el desarrollo de una reseción de
tejido blando.
También se requiere una zona amplia de encía
queratinizada en los dientes que sirven como pilares
de prótesis removible, fija o implantes, así
como en las áreas en relación con las
dentaduras.
Los dientes con restauraciones subgingivales y zonas
estrechas de encía queratinizada tiene índices
de inflamación gingival más elevados que
aquellos con restauraciones similares y zonas amplias
de encia insertada ( Stetler- Bisada 1987). En este
caso también se indica realizar un incremento
del espesor del margen gingival y se lo considera procedimientos
quirúrgicos preprotésicos.
PROCEDIMIENTOS PARA AUMENTO GINGIVAL
“Operaciones de profundización vestibular”(Bahannan-1962)
“Técnicas quirúrgicas de injertos
gingivales libres”(Bjorn-1963 Nabers-1966)
Las operaciones de aumento gingival incluyen una cantidad
de técnicas quirúrgicas, de las cuales
la mayoría han sido desarrolladas sobre todo
con base empírica y sin conocimiento suficiente
de la biología de los tejidos afectados.
Las primeras técnicas fueron las técnicas
de profundización vestibular que fueron diseñadas
principalmente con el objetivo de extender la profundidad
del surco vestibular (Bohannan-1962).
Procedimientos de extensión vestibular
- Técnica de denudación.
-Técnica de colgajo dividido. (retención
perióstica)
-Colgajo reubicado apicalmente.
Las técnicas de denudación consistían
en la eliminación de todo el tejido blando de
una zona, que se extendía del margen gingival
a un nivel apical a la unión mucogingival y así
dejaban el hueso alveolar totalmente expuesto (Ochsenbein-1966,
Wilderman-1964).
La cicatrización consecutiva de este tipo de
tratamiento originaba un incremento en la altura de
la zona gingival, aunque en algunos casos se observaba
un efecto muy limitado. Pero, en la exposición
del hueso alveolar generaba una reabsorción ósea
grave con pérdida de la altura ósea, (Wilderman1961-
Ramfjord 1968) además de la recesión.
La encía marginal, en el área, quirúrgica
a menudo excedía el aumento de la encía
obtenido en la porción apical de la herida (Carranza
1963- Carraro 1964). Debido a estas complicaciones y
al considerable dolor postoperatorio no se justificaría
el uso de la técnica de denudación.
Otros procedimientos de extensión gingival pueden
ser considerados modificaciones las técnicas
de denudación y colgajo dividido, o combinación
de ambos procedimientos.
El procedimiento de colgajo reubicado apicalmente (Nabes
– 1965) implicaba levantar colgajos de tejidos
blandos y desplazarlos al suturar a una posición
más apical, lo que a menudo dejaba 3 a 5mm de
hueso alveolar denudado en la parte coronaria del área
quirúrgica.
Esto producía el mismo riesgo de reabsorción
ósea extensa que con las técnicas de denudación.
Friedman propuso que se podía predecir un incremento
de la encía con su técnica de colgajo
reubicado apicalmente; pero varios estudios indicaron
que el ancho de la encía prequirúrgico
solía mantenerse o aumentar ligeramente( Donnenfield
1964- Carranza-Carraro 1970.
Los procedimientos antes mencionados se basaban en la
suposición que las fuerzas de fricción
generadas durante la masticación determinarían
la presencia de tejido queratinizado adyacente a los
dientes (Orban 1957- Pfeifer 1963). Por lo tanto, se
creía que el desplazamiento de las inserciones
musculares y la extensión de la profundidad del
vestíbulo que el tejido en regeneración
en el área quirúrgica se viera sometido
a los impactos físicos y se adaptara a los mismos
requerimientos funcionales por la encía normal
(Ivancie 1957- Bradley 1954- pfeifer 1963). Sin embargo,
en estudios posteriores sé comprobó que
los rasgos característicos de la encía
están determinados por algunos factores inherentes
al tejido conectivo, más que al resultado de
una adaptación funcional y que la diferenciación
(queratinización) del epitelio gingival está
regulada por estímulos morfogeneticos del tejido
conectivo subyacente. (Karring, Lang, Loe 1979).
Cicatrización de los procedimientos
de aumento gingival
Después de las técnicas de denudación
o colgajo dividido, el área de la herida es ocupada
por el tejido de granulación derivado del ligamento
periodontal, de la medula ósea, del conectivo
perióstico conservado y de la encía y
mucosa alveolar circundantes.
El grado de reabsorción ósea inducida
por el traumatismo quirúrgico influye sobre la
cantidad relativa de tejido de granulación que
crece en la herida desde las distintas fuentes. La reabsorción
de la cresta ósea expone cantidades variables
de ligamento periodontal en el área de la herida
y permite que el tejido de granulación que proviene
de allí llene la porción coronaria de
la herida. Cuanto mayor sea la perdida ósea,
mayor es la porción de la herida que será
ocupada por tejido de granulación proveniente
del ligamento periodontal. Este tejido particular posee
la capacidad de inducir la queratinización del
epitelio gingival. Esto significa que el ensanchamiento
de la encía queratinizada se logra a través
de la altura ósea disminuida (técnica
de colgajo dividido más que la técnica
de denudación). La técnica de denudación
suele originar una mayor pérdida de hueso que
la técnica de colgajo dividido, por lo tanto
se genera una mayor cantidad de tejido de granulación,
capaz de inducir epitelio gingival queratinizado. Esto
acorde con la observación clínica de que
la técnica de denudación es en general
superior a la técnica de colgajo dividido con
respecto al aumento del ancho de encía insertada
(Bahannan 1962).
Se puede concluir que el éxito o fracaso en la
técnica de extensión del ancho de tejido
queratinizado mediante estas técnicas reposa
en el origen del tejido de granulación, lo que
está relacionado con la extensión de la
pérdida ósea inducida por el traumatismo
quirúrgico; esto, a su vez, significa que el
resultado en cuanto a incremento del ancho gingival
por métodos que implican la exposición
o denudación perióstica del hueso alveolar
es impredecible.
Procedimiento de injerto gingival libre
Los tejidos gingivales y palatinos mantendrán
sus características originales después
de transplantados a zonas de mucosa alveolar.
Por ello el uso de injertos ofrece el potencial de predecir
el resultado postquirúrgico.
El tipo de injertos utilizados puede ser injerto pediculados,
que mantienen su conexión con el sitio donante,
e injertos libres, que no tienen conexión con
el área donante.
Los injertos gingivales libres son los que se utilizan
para el aumento de la encía insertada (Nabers
1966- Haggerty 1966- Sullivan y Atkins 1968).
Procedimiento de la técnica quirúrgica
Se inicia el procedimiento quirúrgico con la
preparación del sitio receptor mediante disección
aguda, se prepara un lecho perióstico libre de
inserciones musculares y de tamaño suficiente;
el colgajo de espesor parcial se desplaza hacia apical
y se sutura.
Se continua en el sitio donador con el fin de asegurarse
de que el tejido injertado sea eliminado de la zona
donante y tenga la dimensión suficiente y la
forma apropiada; se toma habitualmente de la zona de
premolares, debido a la calidad del tejido e irrigación
de la zona.
Se recomienda tomar un molde de hoja metálica
sobre el sitio receptor, se transfiere ese molde sobre
el sitio donante y se dibuja su contorno con una incisión
superficial; se diseca el área donante un injerto
con un espesor adecuado que va desde 0.5mm a 1.5mm.
Se aconseja pasar suturas al injerto antes de liberarlo
por completo de la zona donante, pues ello puede facilitar
su transferencia al sitio receptor. Se transfiere inmediatamente
el injerto al lecho receptor preparado y se sutura.
Con el fin de inmovilizar el injerto en el sitio receptor,
las suturas deben incluir el periostio o la encía
adherida adyacente. Luego de esto, se debe ejercer presión
sobre el injerto por cinco minutos con el fin de eliminar
la sangre y el exudado entre el injerto y el lecho receptor.
Se puede colocar, o no, cemento quirúrgico en
el lecho receptor y se coloca una placa de acrílico
protectora en el sitio donante.
Se deben retirar las suturas a los 7 o 14 días.
Cicatrización de los procedimientos de
injerto:
Esto fue estudiado por Oliver 1968. De acuerdo con estos
autores la curación puede ser dividida en las
siguientes tres fases.
Fase inicial de 0 a 3 días
En estos primeros días de la cicatrización
está presente una delgada capa de exudado entre
el injerto y el lecho receptor. Durante este período,
el tejido injertado sobrevive con una circulación
plasmática avascular que proviene del lecho receptor;
por lo tanto, es esencial para la supervivencia del
injerto que haya un contacto estrecho con el lecho receptor
en el momento de la la operación. Una capa gruesa
de exudado o coagulo sanguíneo puede dificultar
la circulación plasmática y conducir al
rechazo del injerto.
El epitelio del injerto libre degenera rápidamente
en la fase inicial de la curación y, después,
se descama.
Al colocar el injerto sobre una recesión, parte
del lecho receptor será la superficie radicular
avascular; como el injerto depende de la naturaleza
de su lecho para la difusión del plasma y la
posterior revascularización, la utilización
de los injertos libres en los tratamientos de las recesiones
gingivales implica un riesgo mayor de fracaso. El área
del injerto sobre la superficie radicular avascular
debe recibir nutrientes del lecho de tejido conectivo
que rodea la recesión. Así la cantidad
de tejido que puede ser mantenida sobre la superficie
radicular está limitada por el tamaño
de la zona avascularizada.
Fase de revascularizacion 2 a
11 días
Después de cuatro o cinco días de curación,
se produce la anastomosis de los vasos sanguíneos
del lecho receptor con los del injerto, se restablece
de esta manera la circulación sanguínea
en los vasos preexistentes en el injerto. El período
siguiente se caracteriza por proliferación capilar
que origina una densa red de vasos sanguíneos
en el mismo. Al mismo tiempo, se establece una unión
fibrosa entre el injerto y el tejido conectivo subyacente
del lecho. La reepitelialización del injerto
se produce principalmente por proliferación del
epitelio desde los tejidos adyacentes.
Fase de maduración del
tejido 11 a 42 días
Durante este período la cantidad de vasos sanguíneos
del transplante se reduce gradualmente y después
de los 14 días el sistema vascular del injerto
se ve normal. Además el epitelio madura gradualmente
con la formación de una capa de queratina. El
establecimiento y mantenimiento de una circulación
plasmática entre el lecho receptor y el injerto
durante la fase inicial de la curación es crítico
para el resultado de la terapia; por lo tanto con el
fin de asegurarse las condiciones ideales es preciso
evacuar la sangre entre el injerto y el lecho receptor
mediante la presión ejercida contra el injerto
después de la sutura.
Conclusión:
Los datos de estudios científicos y experimentales
han demostrado que el ancho de la encía adherida
no son de importancia decisiva para el mantenimiento
de la salud gingival. Por consiguiente la presencia
de una zona estrecha de encía insertada de por
si no se justifica la intervención quirúrgica.
la indicación para la utilización de las
técnicas quirúrgicas descriptas se basa
en la presencia de una recesión gingival progresiva
e inflamación.
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