Autor:
Prof. Dra. María
Florencia Hidalgo* Especialista
en Periodoncia. Carrera de Especialización.
F.O.U.B.A. Especialista en Docencia Universitaria.
Investigador Principal. Rectorado. Universidad Nacional
de Cuyo. Práctica
Privada. florenciahidalgo@speedy.com.ar
Las enfermedades
periodontales son el resultado de infecciones en
el periodonto . Estas patologías
tienen una etiología bacteriana y una subsecuente
respuesta inmune. Cuando las bacterias subgingivales
superan el umbral de la respuesta del huésped,
ocurre la destrucción de los tejidos. Este es
el resultado de las infecciones a nivel periodontal.
Durante la última década, numerosos modelos concernientes a la
Enfermedad Periodontal (EP) como la prevalencia, incidencia de la progresión
de la enfermedad, etiología, mecanismos patogénicos, factores
predisponentes y el impacto en el estado sistémico de los pacientes,
se han modificado. Varios hallazgos indican que ciertas enfermedades sistémicas
pueden predisponer a la periodontitis e inversamente, que la periodontitis,
puede ser un factor de riesgo para enfermedades sistémicas como las
enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias bacterianas, bebés
de bajo peso al nacer . Estos cambios de modelos y sus posibles implicancias
en la formación de placas ateromatosas es el tema de la presente publicación.
En el estudio CPITN realizado en el año 1991 en EE.UU. se determinó que
aproximadamente el 50% de la población adulta tenia gingivitis (inflamación
de la encía con formación de bolsa falsa sin pérdida ósea
ni de inserción) . En el mismo estudio se informó que la prevalencia
de periodontitis moderada, en la misma población, era de aproximadamente
el 30%3 y la de periodontitis grave aproximadamente afectaba al 10% de la población.
La prevalencia de periodontitis en EE. UU. es de 30 millones de habitantes
y continúa siendo la enfermedad crónica más común.
Un estudio longitudinal de quince años rea¬lizado en Sri Lanka,
en el año 1986, evaluó una población homogénea
que no realizaba higiene oral y que no recibía cuidados dentales. Esta
situación proporcionó una oportunidad inusual para describir
la historia natural de la EP. Encontraron que el 9% de las personas desarrollaron
periodontitis grave, el 81% pérdidas óseas moderadas y el 11%
tenía gingivitis.
Los resultados del estudio epidemiológico nacional sobre Diagnóstico
de la Necesidad de Tratamiento Periodontal en Adultos de la República
Argentina (CORA, SAP y AOA) establecieron que un 96.8% de los pacientes que
concurren al odontólogo necesitan algún tratamiento periodontal:
17.2% necesita instrucción en higiene bucal, 65.2% precisa instrucción
en higiene bucal y tratamiento periodontal y el 14.4%, atención periodontal
de mayor complejidad. A medida que avanza la edad del individuo, aumenta la
complejidad del tratamiento requerido.
La periodontitis crónica es una enfermedad infecciosa caracterizada
por la inflamación de los tejidos de soporte del diente, pérdida ósea
y de inserción progresiva. Se distingue por la formación de la
bolsa periodontal y/o la recesión gingival. Se la reconoce como la forma
más frecuente de aparición de las periodontitis. No comienza
en un momento en especial, pero es más común detectarla en los
adultos. La prevalencia y la gravedad de la enfermedad se incrementa con la
edad y como la esperanza de vida aumenta y cada vez se mantienen más
dientes en boca, el número de personas que desarrolla periodontitis
crónica, se prevé que estará en aumento en la próximas
décadas. Puede afectar un número variable de dientes y tiene
un porcentaje de progresión irregular.
La periodontitis crónica se inicia y mantiene por la placa dental y
los mecanismos de defensa del huésped juegan un rol integral en su patogénesis.La
extensión de la periodontitis crónica abarca el número
de sitios involucrados y puede ser descripta como localizada (?30% de los sitios
afectados) o generalizada (>30% de los sitios afectados) .
La severidad de la periodontitis crónica puede ser descripta en la dentición
completa, por dientes individuales o por sitios. La clasificación se
categoriza sobre la base de la cantidad de pérdida de inserción
clínica (PIC), que es la distancia desde el límite amelocementario
hasta el fondo de la bolsa y se toma con una sonda periodontal calibrada en
mm. Categorizándose en: Leve = 1 a 2mm de PIC, Moderada = 3 a 4mm de
PIC y Grave = ?5mm de PIC .
La periodontitis crónica se define como una inflamación de la
encía que se extiende dentro del aparato de inserción dental.
Esta enfermedad se caracteriza por la pérdida de inserción clínica
debida a la destrucción del ligamento periodontal y a la pérdida
del hueso de soporte adyacente. Aunque la periodontitis crónica es la
forma más común de enfermedad periodontal en los adultos, puede
diagnosticarse tanto en la dentición temporaria como en la permanente.
El porcentaje de progresión generalmente es leve a moderado pero puede
tener periodos de progresión rápida .
Más de 500 especies bacterianas se han identificado en la cavidad oral
en seres humanos . Cada bolsa periodontal puede contener entre 30 a 100 tipos
diferentes de especies microbianas1. Las bolsas profundas (más de 6mm
de profundidad) pueden contener 100 millones de bacterias .
Los criterios para identificar los patógenos putativos de la EP incluyen:
encontrar un alto número de ellos en lesiones progresivas, que su eliminación
o supresión esté asociada con la recuperación de la salud,
que exista producción de anticuerpos para ellos, que hayan factores
de virulencia y que sea posible la progresión de esta enfermedad en
modelos animales .
Tres bacterias están fuertemente asociadas con periodontitis: Porphyromonas
gingivalis (Pg), Bacteroides forsythus (Bf) y Actinobacillus actinomycetemcomitans
(Aa) . La placa dental está compuesta de bacterias agregadas a una interfase
y este conjunto es el biofilm. Un biofilm es una comunidad ecológica
que le provee a los microorganismos las siguientes características:
una variedad de microambientes (ej. diferentes niveles de pH), cooperativismo
metabólico, un sistema de circulación primitivo y una matriz
de exopolisacáridos para su autoprotección . Esta organización
dificulta la penetración de drogas y la concentración antimicrobiana
efectiva para estos microambientes es 500 veces mayor a la usual. Los biofilms
subgingivales albergan sobre todo anaerobios Gram–negativos y formas
bacterianas móviles2. Algunos de estos microorganismos pueden invadir
los tejidos periodontales, por ejemplo, el Aa y la Pg , .
Existen al menos 32 subespecies de Pg y 10 de Aa . Las subespecies múltiples
explican por qué la presencia de un periodontopatógeno puede
manifestar o no signos de enfermedad, según si el tipo clonal es o no
virulento. Por esta razón el diagnóstico periodontal de rutina
incluye tanto las manifestaciones clínicas como las radiográficas
de la enfermedad, requisito necesario para indicar su tratamiento7.
Para la morfología y la motilidad de las espiroquetas se utiliza el
microscopio de contraste de fase o el microscopio de campo oscuro y de esta
manera se puede observar la presencia de microorganismos en muestras del placa
dental. El microscopio de contraste de fase, combinado con una cámara
de video, se utiliza para grabar la arquitectura de la comunidad microbiana,
la motilidad de los microorganismos y el número de las células
de defensa. El microscopio de campo oscuro permite enumerar las espiroquetas
de las muestras de placa dental tomadas en el sitio más enfermo en cada
cuadrante.
Como pueden
encontrarse espiroquetas en la mayoría
de los individuos , se diagnostica una infección
anaerobia cuando por lo menos tres de las cuatro muestras
de placa dental tomadas tienen una proporción
de espiroquetas del 20% o más. A través
de la microscopía no se pueden identificar ni
género ni especie microbiana sólo se
puede detectar si los morfotipos observados son compatibles
con los periodontopatógenos putativos. Tampoco
se puede determinar la condición metabólica
microbiana , para lo que se utiliza la identificación
genética del ADN a través de la reacción
en cadena de la polimerasa (PCR).
Mientras las enfermedades sistémicas son un factor de riesgo para el
desarrollo de la periodontitis, datos emergentes de historia de casos y de
estudios de corte transversal indican que la periodontitis puede ser un factor
de riesgo para enfermedades sistémicas .
Un estudio realizado por DeStefano, basado en el NHANES (Nutrition Health),
en una población de más de 20 mil personas, demostraron que
la EP era un factor de riesgo estadísticamente significativo para
las enfermedades cardiovasculares. Las personas con periodontitis grave tenían
mayor riesgo para desarrollar aterosclerosis, infarto de miocardio y ataque
cardíaco. Los efectos nocivos de la EP estaban presentes, incluso
cuando se controlaban los factores de riesgo tradicionales reconocidos para
las enfermedades cardiovasculares como el índice de masa corporal
elevado, edad, sedentarismo, triglicéridos séricos, presión
arterial, nivel de colesterol y otros parámetros .
Es interesante señalar que los factores de riesgo clásicos para
las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, hipercolesterolemia,
hábito de fumar, diabetes) sólo pueden considerarse en la mitad
a los dos tercios de la variación en la incidencia de casos de estas
patologías. Así, es probable que otros factores, aún no
reconocidos, también puedan contribuir a la patogénesis de las
enfermedades cardiovasculares .
Las causas potenciales para daño vascular incluyen la hipertensión,
la exposición al cigarrillo, la hipercolesterolemia, hiperhomocisteinemia
y las infecciones crónicas (directas o indirectas). Los niveles sanguíneos
de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva, amieloide A
sérico, fibrinógeno, viscosidad plasmática, porcentaje
de eritrosedimentación, fórmula leucocitaria, albúmina
sérica disminuida; se asocian con factores de riesgo vascular y con
la prevalencia e incidencia de aterosclerosis .
Varios estudios indican que existe un riesgo aumentado para desarrollar enfermedades
cardiovasculares en las personas con periodontitis . El poder de esta asociación
es moderado. Los fundamentos biológicos para la asociación entre
enfermedades cardiovasculares e infección periodontal actualmente son
inciertos . Sin embargo, varios mecanismos explican esta interrelación
propuesta. Por ejemplo, la diseminación de la microbiota oral a través
de los vasos o los niveles sanguíneos elevados de citoquinas proinflamatorias
inducidas por la infección periodontal pueden causar modificaciones
en el endotelio vascular . Esto último promovería el desarrollo
de líneas grasas y lesiones ateroscleróticas que causarían
trombosis coronaria, enfermedad cardíaca isquémica o un ataque
cardíaco. Otro modelo sugiere que la isquemia de miocardio, la cual
está frecuentemente precedida por sucesos tromboembólicos agudos,
puede ser inducida por varias especies microbianas encontradas en la placa
dental (por ejemplo, Streptococcus sanguis, Pg) .
Estos microorganismos son capaces de promover la agregación de las plaquetas
(confirmada en un modelo de ratón), la cual puede resultar en el desarrollo
de una embolia y por consiguiente predisponer al individuo a sucesos trombogénicos22.
La periodontitis como infección crónica podría servir
como un reservorio de mediadores inflamatorios, lipopolisacáridos (LPS)
y otras moléculas bioactivas que podrían desarrollar enfermedades
cardiovasculares . La infección parece ser un factor de riesgo para
la aterogénesis en general. Por ejemplo, el riesgo para las enfermedades
cardiovasculares puede aumentar seguidamente de la infección con chlamydia
o por infección viral . Los productos bacterianos como los lipopolisacáridos
probablemente ocasionen el reclutamiento de las células inflamatorias
en los vasos de sanguíneos de mayor calibre, la proliferación
del músculo liso vascular, la degeneración grasa vascular y la
coagulación intravascular24. Estos cambios son el resultado de la acción
de varios mediadores biológicos, como las prostaglandinas, interleuquinas
y el factor de necrosis tumoral (TNF?) en el endotelio vascular y en el músculo
liso. También la particularidad de la respuesta inflamatoria de la enfermedad
periodontal, caracterizada por altos niveles de mediadores inflamatorios, exacerbaría
el proceso de la aterogénesis23.
Schenck y col. informaron que los niveles altos de IgA en saliva dirigidos
contra las bacterias de la placa dental, tal como el Aa, Pg y Streptococcus
mutans, puede proteger del desarrollo de gingivitis. Sandholm y col. midieron
las concentraciones y niveles de anticuerpos salivales IgG o IgA para el Aa
por ELISA y encontraron un incremento significativo en la concentración
de IgG en los pacientes con periodontitis crónica moderada a severa.
Aunque los niveles salivales de IgA estaban menos influenciados por el estado
periodontal, los anticuerpos salivales de IgG para el Aa estaba significativamente
elevados en pacientes con perio¬dontitis agresivas. Los resultados descriptos
sugieren que los anticuerpos salivales IgA e IgG son un método de diagnóstico
potencial o predicen aspectos de la valoración de la enfermedad. Sin
embargo varias bacterias periodontopatógenas producen proteasas que
degradan a la IgG e IgA. Kinane y col. midieron los títulos específicos
de los anticuerpos para Pg y Aa en suero y en el fluido gingival crevicular
por ELISA. Encontraron que el nivel de anticuerpos séricos para Pg era
elevado en los pacientes con periodontitis comparados con los individuos sanos,
mientras que los niveles de IgG en el fluido gingival crevicular contra el
Aa no tenía diferencias significativas en los sitios con periodontitis
grave .
Una publicación de la Universidad de Oxford realiza una crítica
a todos los estudios que relacionan la enfermedad periodontal con las enfermedades
cardiovasculares. Se trata de asociaciones que deben tener un odds ratio de
por lo menos 2 para que sean razonablemente fuertes. Las asociaciones informadas
son de 1.2, 1.5 tratándose entonces de una asociación moderada.
Esta condición moderada puede ser por la falta de control de las variables
distractoras, es decir, en aquellos trabajos en los que no se realizó un
buen ajuste de los factores de riesgo o en los que no fueron tomados en cuenta
o no se realizó un ajuste para todos los factores de riesgo. También
faltó en estos estudios registrar el estado socioeconómico de
los participantes. Estas asociaciones son poco convincentes porque no se ha
estudiado concluyentemente nin¬gún microorganismo en particular.
La mayoría de las investigaciones sólo analizan los signos clínicos
de la enfermedad periodontal y no los microorganismos involucrados en la misma.
Para dilucidar esta posible asociación se recomiendan más estudios
en esta temática. (VIII Congreso Panamericano de Periodontología: “Salud
Sistémica, Enfermedad Periodontal, Medicina Periodontal: Lesiones Isquémicas
y Enfermedad Periodontal”. Dictante: J. Beck (USA). 17 de agosto de 2000.
Santiago de Chile. Chile).
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