| Palabras
claves: Diagnóstico por imágenes, periapical,
oclusal, panorámica, telerradiografía,
tomografía lineal, tomografía espiralar,
tomografía computada.
La literatura mundial presenta diversos testimonios
en el campo implantológico que avalan el criterio
establecido por los distintos autores para arribar al
éxito en la colocación de un implante:
inmovilidad implantaria, estabilidad gingival y selección
pre y postradiográfica adecuada (4). La evaluación
clínica del paciente receptor de implantes conduce
al estudio esquelético del maxilar a implantar,
el cual debe tener las dimensiones y calidad adecuadas
para soportar el sistema implantario. También
nos debe permitir evaluar la anatomía de cada
maxilar para establecer con seguridad los límites
del seno maxilar, fosas nasales, conducto dentario inferior,
conducto incisivo y agujero mentoniano.
El estudio radiológico primario (preoperatorio)
nos debe permitir conocer:
- dimensión y calidad ósea.
- extensión y tipo medular.
- posición de elementos nobles.
El estudio radiográfico secundario (postoperatorio)
nos debe otorgar:
- desarrollo del anclaje óseo.
- reacción tisular.
- función protésica.
No todos los procedimientos radiográficos nos
otorgan el conocimiento de estos tres items indispensables
para lograr la mitad del éxito del futuro implante,
pues la otra mitad depende de la constancia del paciente
en asegurar el éxito completo.
PROCEDIMIENTOS RADIOGRÁFICOS
Convencionales:
- periapical (ortorradial).
- oclusal (ortorradial).
- panorámica.
- telerradiografía.
Alta complejidad:
- tomografía convencional: lineal (TL), espiralar
(TE).
- tomografía computada (TC).
Todas estas técnicas tratan de asegurar la
visualización de elementos anatómicos
nobles, el equilibrio óseo entre hueso medular
y hueso cortical (5 9 10) y la comparación entre
ellos para establecer cuál de todos es el mejor
(6 7 8 10).
Cada técnica radiográfica presenta un
factor de magnificación distinto, algunos de
ellos son variables (panorámicas y periapicales),
otros son fijos (tomografía convencional) y otros
pueden corregirse mediante ordenadores (tomografía
computada) (1).
CARACTERÍSTICAS DE CADA MÉTODO
CONVENCIONAL
Radiografía periapical:
Debe ser ortorradial y tomada a una distancia de 60
cm para obetener isometría. Por su tipo de emulsión
es la radiografía con mayor nitidez, con excelente
reproducción de la medular pero limitada a una
imagen bidimensional. Sólo permite establecer
altura ósea y distancia mesiodistal de la brecha.
Es recomendable realizarla con accesorios adecuados
que permitan reproducciones futuras en las mismas condiciones
isométricas.
(Figura 1)
Radiografía oclusal:
De mucha utilidad en el maxilar inferior, no así
en el superior. Las incidencias en ángulo recto
son las adecuadas para poner en evidencia las corticales
libres y poder establecer un espesor óseo de
reborde aproximado, complementando a la periapical.
(Figura 2)
Radiografía panorámica:
Abarca un campo radiográfico mayor que las periapicales
permitiendo evaluar la ubicación del seno maxilar,
fosas nasales, conducto dentario inferior, etc., como
la presencia de posibles patologías óseas,
pero no es un método en el cual se pueda confiar
dado que sufre un coeficiente de magnificación,
en algunos casos constante, entre el 10% al 30%, provocando
falta de nitidez en sector anterior y distorsión,
la cual es más marcada en el sector posterior
(4 7), sobre todo zona premolar, tampoco se puede localizar
el espesor vestíbulolingual o palatino. Es muy
útil como complemento o vista previa en los estudios
tomográficos.
(Figura 3)
Telerradiografía:
Como el nombre lo indica, la distancia entre el objeto
y el equipo radiológico (mínimo de 1,5
m) establece la isometría y el isomorfismo. Esta
incidencia aún hoy es usada acertadamente cuando
se desea un estudio previo implantológico de
la línea media y sector incisivos centrales superiores
e inferiores, pero sólo limitada a ese sector
dentario.
(Figura 4)
Los métodos convencionales recién descriptos
son bidimensionales, esto significa que las limitaciones
de los mismos nos lleva a estudiar el hueso a implantar
en forma imprecisa pues, si bien se necesita cierta
altura ósea, también se necesita espesor
óseo e información de la densidad volumétrica
(8 10).
CARACTERÍSTICAS DE LOS MÉTODOS DE ALTA
COMPLEJIDAD
Tomografía Convencional:
Más conocida en el ambiente odontológico
como Tomografía Lineal. Éste sistema de
obtención de imágenes surgió en
la década del ’90.
Los sistemas bidimensionales, como vimos en párrafos
anteriores, no proveen la información del espesor
óseo y la ubicación de estructuras vitales
en orientación buco-lingual o palatino (8 10).
La tomografía Lineal pura y la espiralar nos
permiten, mediante un movimiento ad-hoc, “cortar
en rebanadas” (slices) el sitio a implantar, obteniendo
una información volumétrica, ubicación
de anatomía vital y arquitectura ósea
adecuada al planeamiento quirúrgico (11).
(Figura 5)
Espesor del corte (slice):
El “ancho” o espesor del slice varía
según el equipamiento entre 1 y 9 mm y la separación
entre cada uno, también en milímetros,
dependerá de varios factores, entre ellos longitud
de brecha.
Este sistema no contempla el principio de formación
de imagen en el cual el objeto debe estar alejado del
tubo emisor, por lo tanto la magnificación de
la imagen varía entre el 10% al 50% según
el equipamiento, pero mediante grillas y programas de
corrección se obtienen las medidas reales y finales
(2 6 7 8).
Para tomografiar el maxilar superior, el hueso palatino
(porción horizontal) debe colocarse paralelo
al piso y cuando el estudio es para maxilar inferior,
la basal debe estar paralela al piso. Esta posición
se volverá más incómoda cuando
el paciente presente un ángulo goníaco
muy obtuso. Previamente se debe tomar siempre una panorámica
en el mismo equipo para resolución del espacio.
Los slices deben ser reproducciones ortogonales (transversales)
del espacio óseo estudiado. Si así no
fuera, las medidas serán erróneas.
El desplazamiento tomográfico entre el tubo emisor
y la película, en distinto sentido pero al mismo
tiempo, genera lo que se llama “zona de arrastre”,
que corresponde a la porción ósea vecina
no ubicada en el plano de corte.
(Figura 6)
También ese mismo desplazamiento genera el “flow”
tomográfico, que se traduce como una pequeña
disminución en la nitidez radiográfica
del slice, la cual es minimizada cuando se emplean espesores
de corte de 1 ó 2 mm. El sistema espiralar realiza
un movimiento más complejo para disminuir esa
falta de nitidez, pero ello involucra más tiempo
de exposición.
Ventajas:
1- Fraccionamiento: se puede realizar individualmente
por pieza dentaria ausente.
2- Paciente parado o sentado y posición relativamente
cómoda, según el maxilar.
3- En general corto tiempo de exposición, por
lo tanto el estudio es rápido.
4- Costo económico del estudio.
5- Baja dosis de radiación.
Limitaciones:
1- Pacientes con dificultades físicas como cortedad
y limitaciones de vértebras cervicales o jibas
a nivel posterior de hombros.
2- Parkinsonianos.
3- Neurotróficos o deficientes neurológicos.
4- Pacientes corpulentos que tengan un peso superior
a los 100 ó 120 Kg.
Tomografía computarizada:
A comienzos de la década del ’70, con
el advenimiento de la tecnología computarizada,
Hounsfield aplicó este concepto clínicamente
y comenzó la ya conocida TC (Tomografía
computarizada) (2 4 5 10 12).
En los años ’80, a fines, comenzaron a
aparecer programas dentales computarizados para la intervención
quirúrgica de los maxilares (12 13), los cuales
producían imágenes específicamente
diseñadas para el estudio preoperatorio implantario,
generadas por un ordenador.
Los programas dentales son similares, variando sólo
la firma que los comercializa, aplicables en tomógrafos
computados de 5ta. Generación con reformateo
multiplanar (RMP) y software tridimensional (3D), útil
en las reconstrucciones máxilofaciales (1 13).
El paciente se ubica en posición decúbito
con el hueso palatino (porción horizontal) perpendicular
al piso, si el estudio es para el maxilar inferior con
la basal perpendicular al piso. Es necesario inmovilizar
la cabeza pues son posiciones muy incómodas,
sobre todo maxilar inferior.
Previamente se realiza una toma exploratoria para constatar
que la posición sea la adecuada.
Se obtienen las imágenes axiales (40 –
50 para maxilar inferior y 30 – 40 para el maxilar
superior) que pueden ser de 2 mm de espesor con overlap
de 1 mm. De estas imágenes axiales se selecciona
una que pase a nivel de las raíces dentales.
Con el ordenador se colocan una serie de puntos secuenciales
y se genera un arco o curva conectando dichos puntos,
a su vez el ordenador traza varias paralelas a dicha
línea curva central, la que tiene el número
3. Estas curvas paralelas a la número 3 van de
vestibular a palatino o lingual con números impares,
en cantidad de 1, 2 o 3 o más hacia vestibular
y 1, 2, 3 o más hacia lingual, dependiendo del
tamaño del maxilar superior o inferior. Estas
reproducciones se llaman panorexes.
Los puntos secuenciales unidos por el ordenador genera
los cortes tranversales ú oblicuos en grupos
de 10 cortes, de 0 a 50 cortes dependiendo del maxilar
si es superior o inferior, los cuales también
tienen su número correspondiente para luego identificarlos
de derecha a izquierda (11 13)
Esta reformación multiplanar posibilita la mostración
de vistas múltiples en sentido sagital, coronal,
panorámico o transversal. Luego de realizar el
MPR se lo puede llevar a 3D.
La relación de las medidas en alto y ancho son
1:1 y si así no fuera tiene un programa de corrección.
En las panorexes la altura y el ancho se miden en la
escala izquierda y superior y la ubicación del
corte axial en la escala derecha.
En los cortes oblicuos o transversales la escala inferior
indica la ubicación en las panorexes, en la escala
superior el ancho y en la escala izquierda la altura.
(Figura 8)
La Tomografía computada puede proporcionar
la densidad ósea radiológica a nivel cortical
y medular.
Ventajas:
1- Imágenes de tamaño real.
2- Información contínua de las corticales.
3- Información sobre densidad radiológica.
4- Corto tiempo de exploración.
Inconvenientes:
1- Claustrofobia.
2- Parkinsonianos, tics o movimientos nerviosos.
3- Deficiencias físicas, retardo mental o pacientes
que pesen más de 120 Kg.
4- Alto costo económico y alta dosis de radiación.
Riesgos en la absorción de la radiación:
Aunque todo lo explicado en párrafos anteriores
es útil para el rastreo pre y post en implantología,
no todos los pacientes son probables candidatos para
una reconstrucción protética con implante.
La historia pasada del paciente en cuanto al uso o abuso
radiológico es importante saberlo para poder
estipular de acuerdo a cada caso qué estudio
es el adecuado.
Mientras que con una radiografía periapical la
dosis absorbida es de 3 a 5 mGy en superficie de piel,
con las panorámicas las dosis son de 1 mGy. Esto
indica que para el informe previo es mejor una panorámica
(14).
Con la TC la dosis absorbida es mucho mayor, más
o menos 30 mGy, además esta dosis va aumentando
del 20 al 40% (15) debido a la acumulación en
los cortes sucesivos, aunque la radiación emergente
sea muy colimada.
Por lo tanto se recomienda seleccionar el estudio adecuado
para el caso adecuado.
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